¿Qué es la vida si no un juego y qué el amor si no una ficción?
Amor y juego. Así nos despedimos de este Cervantino, surcando los roles entre público, prensa, comunidad, persona foránea, ciudadano de a pie… porque hay tanto de quienes somos en esta fiesta, de lo que vamos aprendiendo y lo que decidimos ser.
Los prejuicios también son parte inevitable del viaje, en la reseña y la fotografía, en el rostro y la mirada esquiva, en aquello que se esconde porque duele, en la expectativa y lo que se aparenta para no perder ni caer. Mas qué deliciosa experiencia ver detrás de la careta, quitarse el miedo, dejarse sorprender.
Eso pasa en cada edición del Festival Internacional Cervantino en mayor o menor medida, ya sea por intención o por azar, ante expresiones que derrumban las preconcepciones y llenan el alma de asombro, de arrojo, de pretextos para crearse ilusiones y atreverse a escapar, aunque eso no anula el riesgo a la decepción.
En esta aventura cervantina con Francia como cómplice, dos episodios contienen esa efervescencia, en la plaza abierta, bajo la noche y con una emoción desbordante: el encuentro por primera vez.
8 de octubre
Una mujer, con gesto altivo, camina entre la muchedumbre, detrás del escenario y el barullo. ¿Qué piensa bajo ese ceño fruncido y la mirada fulminante; qué le preocupa; a dónde dirige su rumbo? Ella cree que poco importan sus pasos, que nadie la ve, pero se equivoca, alguien mira y desea ser visto también.
Este es un jueves de fiesta y la primera de las ansiadas noches electrónicas. Hervé, joven representante de la chanson française y el French Touch, solo necesita tres minutos para ganarse al público, pues su propuesta no es solo música, sino un armonioso y poético sonido, acompañado por una voz aireada y una transparente sonrisa. ¿Cómo no rendir los sentidos?

Además, el escenario se llena con la inagotable energía de MazelFreten, cuerpo coreográfico que fusiona el electro dance con el hip-hop. Entonces, la euforia corre tanto en la escena como en los adoquines.
Y ahí está ella (quizá porque la fragilidad y la melancolía en las letras le son afines), envuelta por un encanto que no esperaba y una fantasía adolescente: cual diva en un club europeo y con los brazos en alto, dibuja suaves ondas con sus hombros, su cintura y sus caderas, ligera la mente y, por un momento, el peso de la vida también.
♫
8 h comme un crève-cœur, j′attendrai son nom.
Pourquoi tu t′fais la malle quand j’te veux du bien?
Quand j’te fais du mal tu reviens.
Dis-moi si j′te fais mal quand j′te fais du bien.¹
—
(8 h con el corazón hecho pedazos, esperaré su nombre.
¿Por qué te largas cuando solo quiero hacerte bien?
Cuando te hago daño, vuelves.
Dime si te hago daño cuando te hago bien).

18 de octubre
Entre el agotamiento de la agenda y uno que otro disgusto al pasar los días, ha llegado el espectáculo de cierre y hay más expectación que expectativa: en escena, Dabeull, el rey del nu-funk.
Se anunciaba una noche neón llena de groove, una estética de cine entre los años setenta y ochenta, con el genio del músico, DJ y cantante parisino, aunado a una ejecución impecable en cada instrumento de la banda y el cautivante efecto de la producción análoga.
Basta la primera estampa con su nombre en letras doradas para dejarse en ir en el vintage glam, pues la mera posición de las lámparas constituye una impactante escenografía, donde se integra, con una elegante chamarra en azul metálico, un fino bigote y gafas redondas, sir Dabeull.

El color celeste en los trajes de los seis músicos es una incitación, con el saxofón, la batería, las congas, el bajo, los teclados y los sintetizadores, para viajar a otra época y permitirse ser sensual, intrigante, libre… y proyectarse, a veces, en la grácil chica del vestido lila, con lentes y botas blancas (Isadora); otras, en la segura mujer del ceñido vestido escarlata (HolyBrune).
Durante 90 minutos, dos decenas de sus grandes hits desde 2010, como “DX7”, “Day & Night”, “Messages from the Stars”, “Look in the Mirror”, “Shadow for Your Smile”, “Give Me Your Heart”, “Dr. Fonk” y “Body Heat”, atraparon a la audiencia, quien bailó de principio a fin, incluso si el movimiento se concentraba en un pie o en un par de dedos.
¿Qué tanto se parece esta a aquella era?, ¿por qué la fascinación por el sonido de antaño? Contrasta el estilo del baile, ahora marcado por el brinco y la agitación de la cabeza, ante la suave cadencia retro del talle y las caderas a tempo. ¿Acaso es el anhelo de otras posibilidades, de imaginar distintos escenarios, de desear otras vivencias?

La voz femenina se disipa en la oscuridad nocturna, etérea y perfecta, y la señorita de hace diez días, solitaria y justo al centro de la pista, cierra los ojos fantaseando la cercanía de un ser a kilómetros de distancia en su corazón.
♫
You and I, we were such a mess
full of wild tenderness.
You and I, we made such a mess,
but there is nothing like us.²
—
(Tú y yo éramos un verdadero desastre
llenos de una ternura salvaje.
Tú y yo armamos un buen lío,
pero no hay nadie como nosotros).
La velada discurre entre las tersas voces y los solos instrumentales, los sensuales compases y la calidad de un espectáculo de primerísimo nivel, incluso en la improvisación guiada por el tarareo de Dabeull. Por si no fuera bastante, el espíritu se enciende con “Maniac”, ícono de los ochenta y cuántos recuerdos llegan en más de la mitad del aforo.

“In My Mind” es la última pieza y, en esa ilusión adolescente, se desliza al oído una confesión apasionada.
♫
I long to be with you,
I gotta be strong,
I’m feeling so blue,
since the day you left
I’ve been meaning to tell you
I’m missing you, I can’t live without you.³
—
(Anhelo estar contigo,
tengo que ser fuerte,
me siento tan triste,
desde el día en que te fuiste
he querido decirte
que te extraño, que no puedo vivir sin ti).
Oculta bajo las nubes, se asoma una media Luna que en otros Cervantinos era llena. ¿Cuántas ediciones le restan a este festival si ha dejado de parecer inmortal?
Al menos, en este último instante, el resplandor de las luces inunda la escena y no hacen falta fuegos artificiales. Si esto es lo que queda, qué privilegio haber sido parte, aquí, justo ahora, y perderse en la ensoñación de las pequeñas ficciones con las que jugamos a crear.
¹ Hervé. (2020). Si bien du mal [canción]. En Hyper [álbum]. Universal Music.
² Dabeull y HolyBrune. (2019). You & I [canción]. En Intimate Fonk [álbum]. Dabeull Records; Roche Musique.
³ Dabeull y Ferdi. (2024). In My Mind [canción]. En Analog Love [álbum]. Dabeull Records; Roche Musique.

Hervé x MazelFreten
8 de octubre de 2026
Los Pastitos
CLAUSURA | Dabeull Live Band
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Explanada de la Alhóndiga