Mi padre era el diablo y cual diablo, en su rojo estado, enojado, siempre estaba.
Mi padre era el diablo y cual diablo, alto y alto, su voz alzaba y nos gritaba.
Mi padre era el diablo y cual diablo, listo y sabio, a todos engañaba.
Mi padre era el diablo y cual diablo, con cruz y santo, a otro lado partió, sin rastro
