AGAVE por Fausto Bonilla

QUIERO en los brazos tuyos sostenerme

cual fuego que en la noche, al desnudarse,

vuélvase luz del firmamento.

Quiero ser

fruta, sed y tormento.

 

Que disque

busco mi corazón en todos los rincones.

¡Qué importa!

Si alguna vez le tuve

sólo tuyo fue entero.

 

Vida mía,

¿te enojarías si te dijera que ando

viéndote,

fumándote

adonde quiera que voy y por donde quiera que paso?

¿Que te bebo

como mezcal

y te dedico los ocasos?

Acúsame de necio y cobarde.

Te equivocas: razones para pensarte

a mí me vienen sobrando.

 

Mi piel ya no se hace la que no sabe

que tu cuerpo espina al mío como el agave,

que endulzan tus labios los míos como un mango,

que bailan juntos nuestros ojos un tango,

que tu mano en la mía cabe.

 

Amor, de que te vayas Dios me salve.

 

 

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