QUIERO en los brazos tuyos sostenerme
cual fuego que en la noche, al desnudarse,
vuélvase luz del firmamento.
Quiero ser
fruta, sed y tormento.
Que disque
busco mi corazón en todos los rincones.
¡Qué importa!
Si alguna vez le tuve
sólo tuyo fue entero.
Vida mía,
¿te enojarías si te dijera que ando
viéndote,
fumándote
adonde quiera que voy y por donde quiera que paso?
¿Que te bebo
como mezcal
y te dedico los ocasos?
Acúsame de necio y cobarde.
Te equivocas: razones para pensarte
a mí me vienen sobrando.
Mi piel ya no se hace la que no sabe
que tu cuerpo espina al mío como el agave,
que endulzan tus labios los míos como un mango,
que bailan juntos nuestros ojos un tango,
que tu mano en la mía cabe.
Amor, de que te vayas Dios me salve.