Apología de los excluidos por Alejandro Arenas

En nombre de los perdidos, de los callados,

de los rotos,

de los solitarios que aúllan en las cumbres de la soledad,

de aquellos que mastican en silencio su tristeza,

de aquellos que tienen pies de piedra

esos que caminan día y noche en busca

de una isla deshabitada de remordimientos.

 

En nombre de los que nadie ve,

de los que lloran y no tienen el mar cerca,

de los derramados en desvelo, en insomnio,

en un dolor de sal.

Aquellos que viven bajo la lluvia y ninguna puerta se abre.

 

En nombre de los que no fueron convidados a la luz

y la sombra les cuelga de un hombro,

esos que visitan el abismo a medianoche,

esos que duermen atravesados por la derrota,

deshilvanados de la frente, amargos del corazón.

 

 

En nombre de los desangrados, de los cuajados de angustia,

de los que se arrancan los ojos,

de aquellos hombres con los brazos adoloridos,

de aquellos con la espalda ancha de zozobra.

Esos que clavan el rostro en un vaso lívido de nostalgia

y tienen un hueco en el pecho.

 

En nombre de aquellos que reposan

con la muerte empuñada en la mano,

aquellos que ya no tienen nada

y resumen su vida en un bostezo,

en nombre de cada uno de ellos

y de los que no asistieron a esta hora, escribo.

 

 

 

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