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Coraline y la puerta secreta: orgullo del cine animado. Por: César Ruiz, de Flámina Films

¡Ah! Coraline y la puerta secreta… Hablar de esta película es, sin duda alguna, encontrarme abriendo auténticamente el baúl de la nostalgia: me resulta extraño pensar que son ya más de 11 años desde su estreno en el temporalmente ya lejano 2009 (pero aún cercano en el mundo de la memoria); cómo olvidar el primer tráiler televisivo que presencié de esta magnífica obra… Desde ese momento me enamoró como no cualquier película lo puede hacer… Pero bueno, creo que es suficiente de aburrir a los lectores con el sentimentalismo de un anciano veinteañero, como diría el profesor Dumbledore del universo de Harry Potter. A lo largo del artículo podrá apreciarse el gran cariño que le tengo a esta película.

Coraline y la puerta secreta se estrenó en febrero del 2009 y fue una interesante mezcla entre lo nuevo y lo viejo, ya que por un lado fue el filme debut (¡Vaya debut!) para el estudio Laika que después nos trajo obras como “Paranorman”, y que hasta el momento solo había lanzado un corto titulado “Moongirl” y participado en la producción de la célebre obra de Tim Burton “El Cadáver de la Novia”. Mencionamos que por otro lado tenemos la experiencia del director Henry Selick, quien ya había dirigido otra obra maestra del género de la animación y del stop motion: “El Extraño Mundo de Jack”, que  es propiamente una adaptación de la novela corta “Coraline” del año 2002, escrita nada más y nada menos que por el grandísimo Neil Gaiman (que para los conocedores de los cómics les sonará bastante por “The Sandman”, una obra maestra del género y que ha cosechado igualmente varios premios importantes). La novela también fue muy premiada con distinciones como el premio Bran Stoker, como mejor novela para jóvenes lectores. La película también gozó de un increíble éxito; sin embargo, lamentablemente se quedó como una eterna segundona ya que no obtuvo ninguna victoria,  a pesar de haber sido nominada  a mejor película animada en los Óscar, Globos de Oro y BAFTA; pero eso no le quita, para nada, mérito a esta gran obra.

Ahora pasemos a la trama de la película: Nos cuenta la historia de Coraline Jones, una niña que se muda con sus padres (los cuales son especialistas en cuestiones botánicas) a un curioso edificio de apartamentos llamado “el palacio rosa”; en principio suena bien, pero debido a su trabajo, los padres de Coraline no prestan mucha atención a su hija, dejándola prácticamente en el olvido y siendo en gran parte más un estorbo que otra cosa; motivo por el cual la niña se ve obligada a explorar el edificio y los alrededores conociendo a los diferentes inquilinos del lugar: desde el señor Bobinski (un gimnasta ruso ya retirado y con problemas de alcoholismo que se dedica a entrenar a unos ratones acróbatas), las señoritas Spink y Forcible, que son dos actrices inglesas de teatro ya retiradas y que viven con su gran manada (es en serio, es prácticamente una manada) de perros; hasta llegar a Wybie Lovat, que como dato curioso es un personaje que fue creado para la película al no estar incluído originalmente en la novela del año 2002:  él es el nieto de la dueña de los apartamentos “El Palacio Rosa” y que en un principio se dedicada a molestar a Coraline con diferentes tipos de bromas como cambiarle su nombre por Caroline (cosa que curiosamente hacen la mayor parte de los personajes), y que le entrega a Coraline una muñeca hecha a su imagen y semejanza, al grado sorprendente que prácticamente son igualitas, por lo cual comienza a llamarla “Yo pequeña”; no obstante, todo la vida sigue siendo gris y aburrida para Coraline, hasta que en una de sus exploraciones descubre una pequeña puerta ubicada en la sala de la casa, la cual aparentemente no tiene ninguna razón de ser y después de mucho insistir, consigue que su madre busque la llave que abre dicha puerta: una vez abierta, la decepción es grande ya que lo único (aparentemente) que había tras dicha puerta era una pared de ladrillos; sin embargo, una noche mientras duerme, descubre la visita de uno de los ratones acróbatas (aparentemente) del señor Bobinski, que terminan por guiarla de nuevo hasta la puerta; la cual, esta vez, la conduce hasta un mundo paralelo aparentemente igual al nuestro donde encuentra unas versiones diferentes de sus padres y vecinos, los cuales tienen botones en los ojos y una actitud claramente diferente hacia Coraline: haciéndola sentir mejor ya que se “preocupan” por ella y siempre le están ofreciendo algo para divertirse; es aquí donde Coraline comenzará a ver que no todo es precisamente como aparenta ser…

Hasta aquí dejaremos la trama, porque a pesar de que es un clásico contemporáneo, seguramente hay quienes no la han visto aún (se están tardando); sin duda es una película excelente, la cual destaca en sus diferentes aspectos: como la animación, que está realizada con la técnica stop motion, la cual es una de mis favoritas ya que desde chico me ha dado la impresión de que los modelos estuviesen hechos de plastilina y siento que los dota de una textura muy llamativa (todo un prodigio de las artes plásticas, este tipo de animación); también nos encontramos ante una banda sonora genial, sobre todo con las canciones de apertura y cierre del filme, ya que estas magníficas piezas corales son unas galimatías, es decir, un tipo de lenguaje especialmente creado por el compositor y que no tiene ningún sentido real, aunque su sonido puede resultar semejante a idiomas como el francés o el alemán. Y por último, explicando el título de mi artículo diré el por qué considero a esta película como un orgullo para el cine de animación: Muchas veces se tiene un prejuicio muy grande contra el cine animado por ser considerado como algo totalmente infantil, sin la capacidad de contar una historia seria y profunda, pero creo que eso se debe, generalmente, en realidad a la ignorancia y al tipo de cine que se consuma. En nuestra situación particular, podemos decir que Coraline es una gran historia ya que trata temas bastante oscuros: no por nada tuve compañeros que se espantaron con la película. Yo estaba súper emocionado con ella desde niño: refleja problemas como lo son la soledad, la falta de afecto, el sentido de pertenencia, la frustración… problemas interesantes y fuertes en la vida no solo de un niño.

Sin lugar a dudas, Coraline es una “master piece” contemporánea y un clásico del cine; que si no has visto, debes ver al menos una vez.

 

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