El bolero nació a finales del siglo XIX en Cuba como una expresión profundamente emocional que mezclaba poesía, romanticismo y melodías elegantes. Con el paso del tiempo, el género viajó por toda Latinoamérica y encontró en México uno de sus hogares más importantes, convirtiéndose en la banda sonora de generaciones enteras gracias a intérpretes legendarios como Agustín Lara, Los Panchos y Armando Manzanero. El bolero logró conectar con el público por su capacidad de hablar del amor, la nostalgia y el desamor desde un lugar íntimo y honesto, acompañado de arreglos suaves y voces cargadas de sentimiento. Aunque con los años otros géneros dominaron la escena popular, el bolero nunca desapareció realmente; se mantuvo vivo en reuniones familiares, serenatas y en la memoria colectiva de la música latinoamericana.