Mucha dicha tuve yo / cuando nació la flor que yo planté / en medio del campo / los sonidos se unieron en una sola canción / hasta los pétalos danzaron | junto a mí / porque al fin me envolvía con tus rizos perfumados / ya no sentía más miedo / de que el sol se me escapara / de estas manos tan mortales / como humano | me sentía | como el rayo / que temía llegar al suelo / mas cuando llegó el momento / iluminó todos los bosques / y quemaba y ardía tanto / que a kilómetros los viejos decidían | bañar a los hijos de sus hijos / en agua con cenizas. Y ahora / tras un tiempo de haberte conocido / digo firme / que yo creo en tus besos / como creo en el regreso de las hojas a la tierra / que ellas mismas protegieron | de la poderosa estrella / que dio vida / sí / dio vida / y que ahora duerme sobre el monte / lleno de casitas coloridas que admiramos / mientras tomo bien tu mano / para soltarla por última vez.