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El que esté libre de mestizaje, que tire la primera piedra Emilio Adolfo López Chagoyán

Querido lector, en vísperas de la conmemoración del 528 aniversario del “descubrimiento de América” o mejor dicho de la invención del continente como diría O‘Gorman, nos encontramos en un momento de agitación social-racial, iniciada por el movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía; policía a quién por cierto liberaron recientemente a través de una fianza de dos millones de dólares (más o menos 20 millones de pesos mexicanos) ya que adjudicaron la muerte a que previamente tenía Covid-19.

Esto repercutió en múltiples manifestaciones desde Mayo hasta la fecha, que fue la gota que derramó el vaso, ya que no era la primera vez que la policía norteamericana actuaba de esa manera, en todo el país se ha registrado un aumento de arrestos y muertes de afroamericanos injustificados por parte de la policía desde que Trump (enemigo público no.1) llegó al poder.

A partir de esto, en las manifestaciones se han dedicado a la destrucción y derribamiento de monumentos dedicados a Cristóbal Colón, mientras que en Europa hicieron lo mismo con las figuras de Leopoldo II de Bélgica y Edward Colston, un traficante de esclavos británico del siglo XVII.

Ahora, dentro de estas sociedades anglosajonas y europeas, que desde un inicio fueron herméticas y separatistas étnicamente hablando donde le asignaron el lugar que supuestamente les correspondía a cada individuo y a cada grupo dentro de estas sociedades con limitaciones laborales, espaciales, derechos y obligaciones; se entiende plenamente que hoy en día quieran avanzar, social y jurídicamente para que sean tratados como iguales más allá del origen étnico.

El asunto aquí, es que estos movimientos se aferran a personajes del pasado que hoy en día quedan descontextualizados de nuestra contemporaneidad, que como dicen ”Cada persona vive en su tiempo” para empezar, me sorprende la enorme cantidad de monumentos a Cristóbal Colón por todo el largo y ancho territorio norteamericano, principalmente por una cuestión cultural que Estados Unidos no tiene absolutamente nada que ver con las campañas de exploración de los reinos de España y Portugal en el siglo XV, (que si a esas vamos los exploradores ingleses desde toda la vida fueron peores) hace algunos años habían quitado uno que estaba localizado en Los Ángeles, entre una multitud de afroamericanos y latinos que protestaban por sus derechos civiles en el país y la escena hasta hoy en día no tiene coherencia por que Cristóbal Colón que culpa tiene de las decisiones de los políticos contemporáneos en materia de migración y derechos civiles; Lo que me hace pensar que es parte de la ignorancia y desconocimiento de su propia historia.

En tiempos actuales, donde está de moda exigir disculpas después de 500 años, me atrevo a decir que África se debe disculpar a si misma, ¿Cómo es posible que desde 1441 hasta 1836 haya sobrevivido el comercio de esclavos para introducirlos al viejo y al nuevo continente? Muy fácil, “El enemigo de mi enemigo, es mi amigo,” como ha pasado desde toda la vida en la existencia de la humanidad, los conflictos entre grupos, pueblos y naciones, siempre hubo y habrá, aunque no nos guste y en África no es la excepción, a partir de los conflictos entre los pueblos costeros de lo que hoy es Senegal, Costa de Marfil, Angola, Ghana, y la isla de Santo Tomás, hacían prisioneros de guerra, que con la instalación de las factorías portuguesas a lo largo de las costas africanas embarcaban esclavos, oro, marfil y ébano y desembarcaban telas y diversas manufacturas europeas de plata, madera y otros materiales que introdujeron al continente; en otras palabras, los mismos africanos realizaban la trata de personas de pueblos cercanos para venderlos a los portugueses, el mismo Aguirre Beltrán (de los primeros investigadores africanistas mexicanos) comenta: “…el inmenso continente de bosques, sabanas y desiertos, contempla cómo se derrumban, uno a uno, imperios y cacicatos en luchas que, durante 4 siglos, detienen el procesos evolutivo de las civilizaciones negras.”

Por otro lado, en México, lugar donde “si Estados Unidos se echa un pedo, ahí van todos a olerlo,” en una necedad de querer imitar una sociedad que no se parece en nada a la nuestra, donde existe la pluralidad étnica y un mestizaje tan rico entre europeos, indios y negros, también sale a relucir la ignorancia de nuestra propia historia.

El presidente de este país exige hoy en día las disculpas de la Corona española y del Vaticano con los indígenas “Por los actos que se realizaron durante la conquista” disculpas ya emitidas en 1836 y 1992 respectivamente, lo que en un momento me hace pensar ¿Con quien se van a disculpar? Porque hoy en año del 2020 ¿Cuál es la comunidad Mexica, Tlaxcalteca y Chichimeca con la que se tienen que disculpar? La gran mayoría falleció por las pandemias de la época, los descendientes se ladinizaron, los sobrevivientes por lo menos de la nobleza indígena se casaron con españoles y se fueron a España con un titulo de nobleza que algunos hoy en día lo conservan, los indígenas que aún quedan en las comunidades profesan la religión católica y hablan español y en algunos casos sobrevivieron por poner resistencia como los Tarahumaras, los de la región de la Huasteca y los Yaquis, por poner algunos ejemplos pero ellos no tuvieron nada que ver con la conquista.

Que además, al mexicano le encanta la faceta de la victima en estos aspectos, cuando tenemos cola que nos pisen; los chinos fueron expulsados de Estados Unidos desde 1882 y por necesidad de mano de obra fueron introducidos legalmente a Mexicali recién fundada en 1903 para la construcción del ferrocarril, pero años después fueron despreciados por los mexicanos al introducir el opio al país, por lo que les decían haraganes, opiómanos, vengativos, sucios, feos, focos de infección entre otros adjetivos y por ello el que vieran a una mexicana contrayendo matrimonio con un chino era considerado desagradable y en 1923 fue ilegal.

En estados como Sonora, Sinaloa, Coahuila y Chihuahua fueron apresados sin justificación, torturados, asesinados y expulsados del país, como por ejemplo la matanza de 303 chinos en Torreón en 1911 entre el ejercito Federal y fieles seguidores de Madero, además de la expulsión de 10,000 chinos en 1931 por Pascual Ortiz Rubio.

Así pues querido lector, falta mucho por aprender y en vez de estar traumados por el pasado, exigiendo disculpas anacrónicas y tumbando monumentos de personajes que no tienen vela en el entierro, exijamos a los políticos actuales mejores condiciones de vida para los grupos indígenas que todavía existen y no esperemos a que se mueran para exigir disculpas cuando ya no hay nada que hacer, invitar a la sociedad a respetarlos y promover la sana convivencia y para aquellos que detestan la figura de Colón y festejan el derrumbamiento de su imagen porque “es una imagen opresora” le digo: “El que esté libre de mestizaje, que tire la primera piedra.”

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