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Los plantijos llenarán el mundo Por Ricardo Yépez

Muchas son las leyes de un estado corrompido.

Tácito.

Se te moría el tamagochi siempre, tus nulas habilidades de cuidado hacen que se se te mueran hasta cucarachas que entran perdidas a tu casa, estás cansado de renovar cada semana la planta que ahora sí vas a cuidar. Estás leyendo esto como si fuera un comercial de televentas; pues no lo pienses más y llama ahora, que con la revolucionaria tecnología que revisamos esta semana podrás criar a tu propio plantijo y presumirlo con amigos o compañeros de oficina en tus reuniones en casa.

La lluvia sólida no es radiactiva ni tiene alto contenido de corrupción por eso los gobiernos mexicanos no se la entregan a niños con cáncer o fumigan con ella.

Por el contrario, la lluvia sólida ha recibido galardones internavionales y ha sido distribuida en diferentes países.

Lluvia sólida es un producto comercializado a partir de un polímero desarrollado por el ingeniero mexiquense Sergio Jesús Rico Velasco. El polímero es capaz de captar el agua de la lluvia, almacenarla y liberarla según el requerimiento de la planta para evitar su estrés hídrico. La tecnología desarrollada por el mexicano ya lleva varios lustros y reconocimientos nacionales e internacionales; sin embargo el gobierno mexicano se ha negado a integrarla a sus programas de agricultura, o incluso promover su uso bajo el pretexto de no beneficiar a la iniciativa privada.

Los administradores públicos siempre encuentran la forma de llevar a puerto sus crímenes de cuello blanco, pero cuando surge una mejora tecnológica que puede mejorar el bienestar del pueblo sin obtener una ganancia personal; entonces usan de excusa los impedimentos morales legales o burocráticos que se guardan cuando se trata de sus beneficios personales.

Las tecnologías que pueden reducir la brecha social en cuanto a bien vivir se ven ignoradas, despreciadas o incluso perseguidas, mientras el gobierno crea programas populares para pintar casas de lámina para que en las fotos aéreas o panorámicas no se vea la miseria que abunda en nuestras ciudades.

“La mentefactura es cool”

La palabra favorita del político local que se quiere dar baños de inteligencia, el gobernador Diego Sinhue, es mentefactura. Hasta cartas de amor le escribe al ultraderechista potentado Elon Musk, quien ha alardeado que apoyaría golpes de estado a países latinoamericanos para saquear materias primas.

Estos episodios que parecen surgidos de la metaficción de Daria: Sick Sad World, tienen una importancia política más importante que la de una mala broma, ya que ahora las decisiones de nuestras parcelas se toman por hombre que nunca han tocado la tierra con la planta de su pie, mucho menos han cuidado una planta.

La globalización centraliza los privilegios en unos cuantos y extiende la miseria entre los pueblos del mundo.

“Ahora las decisiones sobre qué sembrar en decenas de millones de hectáreas de campos latinoamericanos, o africanos, o de donde sea, suelen tomarse en suntuosas oficinas ubicadas en las grandes ciudades del Primer Mundo, por personas que nunca han puesto una semilla en la tierra”, dice Ricardo Natalichio, en Hambre de globalización.

A aquellos que no les factura el cerebro o la brújula moral, piensan erróneamente que “lo de hoy”, “lo inn”, “lo de moda”, “lo cool”, o como diga la chaviza ahora es no comer ni producir alimentos; con pura abstracción y teoría piensan que llenaran los estómagos de sus gobernados.

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