Hay un hombre
y una mujer
flotando en el espacio
sin tocarse.
La mujer es un ave libre
y el hombre una torre
que apenas puede
mantenerse en pie.
Se miran a los ojos
y descubren en el otro
la existencia del universo.
Hay un hombre
junto a una mujer
que recorre
el infinito.
Hay una mujer
junto a un hombre
que le tiene miedo
al infinito.
No se tocan,
no hay necesidad,
no de eso.
Porque uno flota
y el otro lo acompaña
y sin embargo
ninguno de los dos
dice nada;
estando en el centro
de todo.
Aunque la nada
solo es nada
cuando únicamente
hay uno de ellos.
Hay un hombre
y una mujer
flotando en el espacio
sin tocarse;
y el espacio entre ellos
se vuelve finito
y el ave vuela,
pero la torre ha caído.