Un par de ojos enfermos y vacíos, una respiración entrecortada, dolorosa y moribunda. Una lágrima corre silenciosa por la mejilla de mi madre y siento mis ojos llenarse de sentimientos que me es imposible externar.
Después percibo sobre mí las miradas de los extraños familiares cuyas vidas sólo me son conocidas por rumores de terceros, que se preguntan: <
Mi abuelo sin atender a palabras o reconocer a alguien se queja con profundo dolor y nosotros solo miramos sus ojos vacíos y blancos. <
Al día siguiente se murió y mi madre volvió a llorar y las señoras volvieron a murmurar <
Y mi madre seguía llorando. Como deseaba que no llorara, Quise no hacerlo, pero no pude evitarlo: el imaginarla a ella en un cajón similar al de su padre; con su pálida hermosura cadavérica, nuevamente cuatro columnas de cera derritiéndose en las esquinas. Y dolía.
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¿Cuánto tiempo es suficiente?
<< Dios te salve María llena eres de gracia >> Vuelven a recitar un montón de gente que en la vida he visto y sigo sin entenderlo.
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