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Sufrimiento azul por Gabo Díaz

Urge visibilizar la violencia contra niñas y mujeres, contar, desahogar las tristes pero reales historias con la convicción de que en la conmoción, podamos generar conciencia y sembrar nuestro granito de arena para despertar y salir de nuestra burbuja de privilegios.
El siguiente texto es la anécdota de una chica que, por seguridad, no compartiremos su nombre ni procedencia, la palabra “sufrimiento” describe cómo se sintió en esa etapa de su vida, y el “azul” indica su color favorito, porque aún puede verlo…

Hace 7 años, teníamos un noviazgo “bonito”, hacíamos todo juntos y estábamos felices, pero a los pocos meses, mi chico comenzó a prohibirme algunas actividades para que “estuviéramos bien”, por supuesto que no vi tan descabellada su idea, puesto que estaba enamorada y creía que así él sería más feliz, cosas como: dejar de hablarle a mis amigos, cerrar mi cuenta de Instagram y Facebook –porque otros hombres podrían verme y gustarles-, usar vestidos, faldas o escotes incluso en reuniones familiares porque mostraban mucho y parecía una cualquiera.

Parecía poder con ello, hasta que un día me pidió tener relaciones sexuales, claro que me negué, pero él no aceptaba un NO por respuesta, así que después de acostarse con otra niña, sínicamente me dijo en la cara: “lo hice por venganza porque mi cuerpo es muy lindo y ella si me comprende, tú no”, así como los chantajes con frases tipo “me voy a matar” “voy a matar a tus amigos” etc.

A escondidas abrí mi cuenta de Facebook; fue en vano, porque de tan vigilada que me tenía, logró bloquearla. Se enteró que volví a hablarle a mis amigos y los mandó golpear porque en nuestra “relación” se tenía que hacer lo que él decía porque era el “hombre”.

Me jalaba del brazo en la calle, me gritaba frente a primos, me humillaba en cualquier lugar y me hacía sentir miserable… intenté dejarlo, pero no podía, es difícil irte de un sitio donde estás chantajeada, manipulada, atemorizada, donde te han hecho sentir insuficiente e invaluable.

Recuerdo una tarde que iba saliendo de la prepa cuando unos hombres me acosaron e intentaron violar; por suerte logré escapar y correr lejos. Llegué desesperada y aterrorizada a mi casa sin querer contarle a alguien lo que pasó, así que le marqué a mi novio para sentirme protegida y escuchada pero su respuesta no era lo que esperaba -pues como ibas vestida, de seguro traías la falda muy arriba, porque los hombres no queremos hacer nada si la mujer no se pone esas cosas- colgué de inmediato. No fue suficiente, así que me regresó la llamada para seguirme insultando, aún recuerdo su voz al teléfono repitiendo “eres una puta, de seguro me cuelgas porque has de estar hablando con otro, vete mucho a la chingada, vieja puta”.

Mi brillo se apagó.

Me deprimí un mes entero, sin comer bien, sin poder dormir bien, y en lugar de solucionar todo, él creía que adelgazaba para verme flaca y gustarle a alguien, porque quería alejarlo de mi; minimizó mis sentimientos.

El siguiente mes fue lo mismo, hasta que decidí contarles a mis papás el intento de violación, me convencieron de ir a levantar denuncia, por su puesto que sólo me citaron a mi declaración y después las autoridades hicieron NADA.

Pero yo ya no podía estar más tiempo en esa relación, era obvio que él tampoco, por lo que al decirle lo mal que se había portado, lo que había cambiado y lo mucho que me lastimó, me contestó “Ya te dejo ir pues, para que sigas de puta”.

Creí que todo terminaba ahí, hasta que sui familia comenzó a hostigarme por redes sociales, culpándome de su drogadicción, todo por andar de ofrecida con otros hombres y no hacer lo que él me pedía. Era inútil bloquearlos de mi red social, porque hacían una nueva cuenta para seguir insultándome y amenazándome sucesivamente…

El año pasado, me volvió a buscar mi ex novio para amenazarme con hablar mal de mi a todo el pueblo si no regresaba con él, al bloquearlo de mis redes, fue lo hizo, difamó mi nombre a amigos y familiares, me lo dejó muy claro “en mis manos está que no vuelvas a ser feliz”.

En febrero 2020 me escribió de nuevo, porque quería solucionar las cosas, ya sabía dónde vivo –porque me mudé de casa por esta situación- y me buscaría hasta el fin, lo bloqueé de nuevo insistiendo que me dejara vivir. Desde septiembre, ha estado pasando de noche muy seguido por mi casa, a veces él, otras veces sus amigos, siento cómo me vigilan desde la esquina sólo cuidando lo que hago.

No vivo bien, no vivo feliz, todo el tiempo tengo miedo, no tengo paz y a veces tengo pesadillas; desde el día que terminamos a la fecha, cada que salgo mando mi ubicación en tiempo real y digo a donde y con quién saldré, porque si me llegara a pasar algo o no regreso, quiero que sepan que la responsabilidad yo la veo sobre él. Tal vez no vaya a ser él o no lo sé sinceramente, a estas alturas, ya no sé…

 

  • Amiga, gracias por contar tu historia, #NoEstásSola.
    #MesNaranja #contraViolencia #MujeresyNiñas

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