A Tania G.
Aquí no ha pasado nada:
todo sigue igual.
La brisa trae el mismo el aire
que alguna vez respiramos juntos
bajo los árboles húmedos
que fueron testigos
de los lugares donde
sosteníamos las miradas
y asfixiamos nuestros labios.
Las calles conservan su nombre.
Pero mi paso está vedado
si tus pies no caminan
junto a los míos;
y me pierdo en la esquina
donde pregunté por ti
cuando, mayordomo de mis penas,
creí ver tu boca y nariz
en la sombra que me arrastra siempre
hacia ti.
Me he vuelto llano
en los sueños
donde te arrullas
bajo mis besos quemados
con la lupa del recuerdo.
También me he vuelto
los rincones donde
pensamos que la vida era inmortal.
¿Ya ves?
Aquí no ha pasado nada:
soy el mismo diablillo
que te busca
y te espera.