Tenemos derechos ancestrales[1]
desde la cuna
cuando abrimos los ojos
y vimos a Marte
en la oscuridad del día
en la resurrección de la luz
en el mar de la indiferencia
y las miradas de odio
tenemos derechos ancestrales.
Tenemos derechos ancestrales[1]
desde la cuna
cuando abrimos los ojos
y vimos a Marte
en la oscuridad del día
en la resurrección de la luz
en el mar de la indiferencia
y las miradas de odio
tenemos derechos ancestrales.