Soy las eternas noches de insomnio,
la penumbra que guardo en mis ojos,
los ecos de voces que ya no oigo,
mis labios en la noche esculpidos.
Los gritos difuminados del pasado.
La fotografía borrosa donde sonrío
mi ser y la muerte lenta rondando.
Mente lejana como perdida en un río.
Las niñerías hechas vida,
mi madre convertida en mártir,
mi padre y sus no caricias.
Lo que antes fue alegría,
Vida que ahora veo partir.
Desgraciada Soledad.
Me condenas.
