Escribo como si nunca hubiera hablado conmigo misma por Gabriela Cano

Así debe sentirse ser una nuez

   no es

   no ser.

Tener dentro una cáscara

que no tuvo que abrirse

porque nació expuesta.

Igual que la herida de Mamá

en la pierna derecha

esa que se hizo por jugar

cerca de una carpintería.

Igual que la endoscopia

que le hicieron a Fernanda

para ver qué le enfermaba

más allá del estómago.

Igual que la acidez de mi hermana

que nunca se termina

ni comiendo todos los chayotes cocidos del mundo.

No bastan las buenas intenciones

El cuerpo está y está y está

y no tiene donde esconderse.

 

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