Cuando era niña sentía que los años eran muy largos. Tenía un pizarrón en el que todos los días anotaba la fecha. Ese hábito se convirtió para mí en una forma de detener el tiempo o de querer hacerlo avanzar. Algo así como una máquina del tiempo que se prendía cuando salía el sol y que se apagaba cuando llegaba la noche. Fue en 1995 cuando sentí que ya había escrito demasiadas veces el día, el mes y el año y deje de hacerlo. No sé por qué. Creo que sentí que amanecer y anochecer era sombras de mundos con lenguajes distintos que me asustaban porque cuando dormía sentía que todo era muy provisional y cuando despertaba sentía que todo era muy definitivo. Ahora esa dicotomía se ha desdibujado. Ya no me parece tan absoluta porque siempre tengo ojeras y cosas que empezar y cosas que finalizar. Como si nada se acabara nunca. Y vuelvo a tener la necesidad de anotar las fechas aunque ahora por una razón que todavía no entiendo. La sensación es parecida a encontrarse una foto en un álbum personal e ignorar quién la tomo o cómo fue a dar ahí. El futuro es un raro desvelo.
You May Also Like
LA ESENCIA REAL DEL CORAZÓN LATINO, EN EL PAÍS DE LAS OPORTUNIDADES por Lizbeth Toral
- diciembre 3, 2019
He tenido la oportunidad de sentir; de una manera muy cercana y real, el palpitar más significativo…
Adiós, mi algo por Selhye Martínez
- marzo 5, 2020
Yo quería ser honesta, por primera vez en mucho tiempo quería decir la verdad. Pero nadie quiere…
El faro del fin del mundo Por Emmanuel León
- agosto 22, 2020
Cuentan que a la orilla de un precipicio que denota el final de la tierra existe un bar…
Rage against los machines! por -Míkel F. Deltoya
- agosto 19, 2019
Es difícil reconocer las agresividades internas. Aceptarlas. Entenderlas, y luego buscar cambiarlas. El mal no es una propiedad…
Javier Camarena & Friends Clausura del Festival Internacional Cervantino
- noviembre 4, 2019
Cerró el festival, el único evento al que podíamos presumir abarrotado dentro de la edición 47 del Festival…
SEPARACIÓN Y AÑORANZA por Paulo Torres
- enero 6, 2020
La tristeza escurre de sus pupilas, desciende del cuello a su vientre hasta tocar el frío de…