William Beaudine es un director cuyas obras han estado cercanas a lo sombrío, paranormal o suspenso. Su película, Sparrows (1926) cuenta con la participación de Mary Pickford, pilar para la industria cinematográfica estadounidense.
Después, en la década de los 30 y 40, con un cine sonoro, Beaudine tuvo que adaptar su estilo cercano al drama y a lo paranormal. Una trayectoria diferente si se piensa en otros directores donde posiblemente vivieron con esa dificultad de dejar aquella industria. Incluso el propio Charlot no pudo tener un éxito similar a su anterior cinematografía muda. En cambio, Beaudine cuenta con la oportunidad de ser el director en The Chinese Ring (1947), no siendo la única vez en trabajar en conjunto con Mantan Moreland en Phantom Killer (1947) pues con anterioridad colaboran en Lucky Ghost (1942).
Era necesario que en algún momento se reuniera con la pandilla conformada por Leo Gorcey (Terrance Aloysius) y Huntz Hall (Horace Debussy) en Ghost Chaser (1951), los ya entonces Chicos Bowery o los East Side Kids. Aparte de los miembros de la agrupación original, junto con el hermano de Gorcey, David (Chuck) y su padre Bernand Gorcey (Louie Drumbroski), se agrega a William Benedict (Whitey), Buddy Gorman (Butch) y Jan Kayne (Cyntia) quien es posiblemente la última compañera de la pandilla, pareja del líder y participe en la aventura.
Al igual, es interesante la dinámica entre Leo y su padre, donde, por una parte, el primero no se reduce a ser un chico problema o ser el segundo al mando. Por otra parte, Bernard muestra esa ingenuidad acompañada de una figura paternal. Es posible notar una mayor amplitud en sus personajes sin otras exitosas trayectorias de Hollywood.
Aunque, es el personaje de Huntz quien adquiere protagonismo, hecho esencial si se considera que el actor no había protagonizado ninguna película anterior del grupo. Y, además, ofrece otra interpretación de su papel, pues en ocasiones tiende a cierta inocencia, aunque sin reducirlo al joven conflictivo de sus anteriores obras.
Empero, Beaudine se caracteriza, al menos en su última cinta de finales de 40, por mostrarnos golpes, empujones y patadas, era natural una relación con los Chicos Bowery; coinciden en mostrar una violencia en un medio urbano.
Finalmente, después el director seguirá en un cine comercial de los 60. Así, la colaboración con Ghost Chaser (1951) resulta un hito en cuanto desarrolla los roles de cada actor e inclusive la historia propiamente, y uno de sus últimos trabajos donde el horror y la comedia se logran fusionar de manera armoniosa. Es una oportunidad donde se reúnen ciertas personalidades del cine.