Tarde que pasa por Horacio Ramirez

Busco el perdón del árbol

y un rincón bajo su copa

donde Dios no me vea.


La tarde duerme su siesta

entre pájaros

entre flores pequeñas,

entre caminos de hormigas…

 

Las distancias se acercan

en el hueco ladrido de un perro

y bailan entre las horas del campo

las almas que se pierden

por los huecos enormes

de la casa abandonada.

 

La tarde se enlaza en el rojo

enamorado del viento

y hay un beso que todavía no existe

que se va

y que repta

entre los espejos estrellados

que vienen de la noche.

Historia Anterior

Post Animal por PR

Siguiente Historia

La parábola del vaso Vicente Leñero