Tragedia: un pretexto para bailar Por Joan Carel

El mexicano se jacta de su festividad, ante la muerte, ante la pobreza, ante la adversidad. Sin embargo, ese rasgo no es herencia de los indígenas prehispánicos ni de los españoles dominadores. De acuerdo con el programa del Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato (Bafug), Nuestra tercera raíz, la algarabía proviene de tierras arrasadas por el sol.

“Los negros, todos, estamos de fiesta” menciona el narrador y enseguida comienza una música de percusiones con la que poco a poco se conforma un enérgico elenco de varones. A la danza la decoran pantalones blancos holgados, luego se añaden mujeres con turbantes africanos y cuatro músicos-balarines de hermosas pieles oscuras. Después de ese cuadro impresionante, la escena es invadida por la esclavización, “secuestro de reyes, príncipes y guerreros” traídos a través de los mares para morir sin descanso.

Entre los cañaverales, latigazos e insultos, los magníficos hombres terminan hechos piltrafas en los brazos de sus esposas e hijas igualmente heridas. No obstante, “la tragedia se vuelve pretexto” y con ella la fiesta consuelo. Al mezclar esa tercera raíz con lo indígena y lo europeo, nacen las danzas veracruzanas, guerrerenses, oaxaqueñas, tabasqueñas, entre tantas otras en tierra mexicana y en el resto de los países del sur.

“La eterna lucha entre la esclavitud y la libertad”, comenta el narrador antes de dar entrada a los coloridos cuadros que seguirán hasta el fin de la función. Aunque reina la euforia festiva en bailarines y espectadores, aquella frase va y viene en la consciencia, donde emergen los rostros de la Caravana pidiendo asilo desde la frontera a una nación, tal vez, un poco menos miserable. ¿Acaso ese espíritu latinoamericano, eternamente esclavizado, siempre podrá mitigar sus penas con un cantar? ¿Cuál es el límite del sufrimiento bestial impuesto ahora por los propios hermanos? ¿Hasta cuándo el baile será por puro gozo y no para olvidar?

Se agradece al Bafug añadir esas pistas críticas en cada una de sus presentaciones, así como la unidad narrativa, a partir de la cual cada año se crea un nuevo programa. Las figuras dinámicas y las veloces transiciones son ya sus características distintivas. La presentación en el Cervantino es también un agradecimiento para la gente de la ciudad, por seguir sus pasos en el transcurso del año, ya sea el zapateo diario en la ventana de San Roque o las funciones callejeras con motivo de alguna celebración. El Bafug es parte fundamental de la identidad capitalina, especialmente porque el elenco no son los universitarios, sino los residentes originarios. Adultos, jóvenes y niños, como los que tocaban tambores entre la gradería, aún no son artistas de técnica exacta, pero sí en diligencia y consagración de tiempo y recursos para octubre y su gala triunfal. Quizá tanto ensayar los abstrae del mundo y les da esperanza ante la caótica realidad.

Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato
Sangre mestiza: nuestra tercera raíz
23 de octubre de 2018
Explanada de la Alhóndiga

Fotografía: Bernardo Cid (Cortesía FIC)

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