UNA DISTANCIA HAY de Raymond Istvar Versión de Aleqs Garrigóz

“Entra y resguárdate de la lluvia”, dices;
pero nunca te haces a un lado.
Y estoy atrapada, atrapada:
una distancia hay…


Nada, salvo yo y la daga. Repiqueteo en el techo…
Observa: no es la lluvia. Entonces debo ser yo…

 

No beberé tu vino añejado, querido mío;
tú has visto que yo soy inocente,
y aun así llevas a tu doncella hacia el peligro
–dejas que me marchite.


Mi corazón, mi corazón… es de fragilidad…
Mi pálida piel es de tono damasco.
 

Cuando has escondido las lágrimas,
“vuelve”, dices, “allí pronto estaré”;
¿pero, cómo voy a correr si mis huesos y mi corazón
me los has arrebatado? Pero “corre”, dices.
Yo corro, yo corro, yo corro…
 

Yo corro. Y entonces y allí observo
que vendrá un tiempo cuando de nuevo esté muerta.
Me dices que me marche sin demora.
Yo parto, yo parto, yo parto…

Me voy con mi daga y las lágrimas en mis manos.

Mira las sombras y el cielo descendiendo.
Así a golpe de herida ando
antes de correr y fundirme con el crepúsculo…
 

En mi mente es este evento.
¡Pero parece que nada va a cambiar de cualquier manera!
Después de todos estos años que me has dejado caer
en las profundidades de la emoción,
un sombrío y empapado manto de terciopelo cuelga sobre mí,
alejando mis sentimientos de nuestro mundo tan ignorante;
todos los bellos momentos compartidos, deliberadamente menospreciados…


Una distancia hay…
Una distancia hay…

 

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