Siempre supe que la guerra no era buena para mí
Cuando dejó un surco en el techo de mi destino
Aplastando las maletas de mi hermano
En medio de una tormenta de fuego
Saqué el pecho para no salir herido
Porque aunque la obviedad apunte a la muerte
Yo amaba la vida más que nunca
Esta vida, marcada y pobre, pero mía
Nunca te he querido, guerra
Por eso intentaba convertirte en un acto del pasado
Pero el tiempo es más sabio que yo
Soy joven como las arrugas de este sol que nace
Más no las grietas dolorosas de mi antigua Mesopotamia
A la cual hemos de mirar
A través de una puerta con cerrojo
Pateo las ruinas de lo que fue mi dormitorio
Donde solía consentir mis pensamientos
Apoyar la cabeza sobre el brazo izquierdo
Y mirar las fotos de mi amor lejano
(La chica del idioma raro y las palabras dulces)
Reitero, la guerra no es buena para mí
Se ha llevado mi libertad, que es todo
Pero no me llevó a mí
Este que soy, Mirza