VERANO. DOS POEMAS de George Bacovia (Versiones de Aleqs Garrigóz)

NOCHE

 

Avenidas se expanden a través del verano.

Luces eléctricas en los árboles.

Un motor ruge en la estación de ferrocarril

y, en el vacío, tiemblan las señales.

 

La riqueza de un avaro sobre un cielo de zafiro.

El silencio vibra en el vacío con un zumbido.

La ciudad despacio se parece a una sala de dibujar.

Ahora, en el sueño, las sirvientas jóvenes tiemblan.

 

 

ATARDECER DE VERANO

 

Histéricas y pálidas sirvientas

revolotean al abrir las ventanas.

Esperan rojas nupcias al crepúsculo,

pálidas… ¡Nunca se casarán!

 

Tan viejo como ellas, paso yo,

también con lágrimas en el corazón.

Al pasar, para cada una, en las cortinas,

voy colocando una rosa de sangre.

 

 

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