El parque de la colonia se convirtió en un paredón. Mataron a cuatro. Pensé en las imágenes que he visto de fusilamientos. Pero no queda el parque de juegos y un chico huyendo para no ver. En esas imágenes los cuerpos delante de los muros a la espera de las balas, a veces erguidos y otras con la cabeza hacia abajo o con los ojos vendados, los más terribles son aquellos en los que les que mueren quemados. Uno imagina las cenizas. La imposibilidad de morir completo o por completo. Quizá también la ciudad está en el fuego.