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NEORREALISMO ITALIANO: DUREZA, TERNURA Y REFLEXIÓN… COMO MEDIOS DE DENUNCIA SOCIAL. Por: César Ruiz, Flámina Films.

Generalmente tiendo a hablar de una película en particular: comentar sobre su realización, impacto, reconocimientos; el día de hoy no será la ocasión. En este momento quiero hacer un acercamiento hacia un movimiento cinematográfico muy  importante para la historia del Cine Italiano (dicho movimiento aportó a su desarrollo), contribuyendo también, en gran medida,  a la Historia del Cine Internacional. Y es que pocos movimientos, corrientes, vanguardias,  han impactado “tan hondo” en la Historia del Cine, teniendo influencia hasta nuestros días en cinematografías como la latinoamericana, e incluso la estadounidense, donde ha servido como inspiración, entre otros, a directores como Martin Scorsese. Obviamente, aquí no se puede llevar a cabo un análisis pormenorizado de la obra de cada director, pero sí nos podemos enfocar hacia un esbozo general que nos sirva para entender algunas bases del movimiento y destacar a sus principales exponentes; buscando generar en el  lector una curiosidad amplificada que lo inste a explorar los duros, pero hermosos  caminos del Neorrealismo Italiano.

Es momento de pasar a la siguiente pregunta: ¿qué es el Neorrealismo Italiano y cuál es su importancia?

Fue un movimiento cinematográfico que se desarrolló principalmente entre 1944 y 1952 (aunque hubo grandes películas neorrealistas posteriores, como “Rocco y sus hermanos”, de1960, dirigida por Luchino Visconti).

Para entender el Neorrealismo es indispensable situarnos en la realidad social de aquella época:  1945 era el final de la Segunda Guerra Mundial (conflicto armado que devastó la mayor parte de Europa, quedando demostrada la “estupidez humana” en su máximo y vergonzoso esplendor), donde Italia fue uno de los países más afectados por los trágicos sucesos, ya que venía arrastrando la losa fascista de Benito Mussolini, que llevó un régimen totalitario caracterizado por la militarización y la represión del pensamiento crítico, desde 1922 hasta su muerte en 1945.

Aunado a lo ya mencionado,  y a que Italia era principalmente un país campesino (su parte sur) y obrero (su parte norte), la ocupación alemana, en los últimos días de guerra, terminó por sellar la tragedia italiana que  hizo que al término del conflicto, la situación para la mayor parte de la población fuera complicada, por no decir otra cosa. Es aquí donde surge el Neorrealismo, que busca hablar de la verdadera condición por la que atravesaba el pueblo italiano, entendiéndose “pueblo italiano” como la clase trabajadora media baja (“bajísima”). Es importante mencionar que las producciones italianas en la época fascista se caracterizaban por ser “comedias” para la clase alta (no muy diferentes a las que nos tienen acostumbrados algunos cineastas mexicanos al día de hoy). Estas películas eran exitosas porque recibían la aprobación estatal. Mussolini creía que reflejaban la realidad italiana (¡como todos los dictadorcitos, viven en su mundo personal, alejados de la realidad popular!). Y es, en este momento, cuando surgen voces disidentes dentro del mundo cinematográfico, como  Luchino Visconti, Roberto Rossellini y Vittorio De Sica, quienes son los principales autores neorrealistas, los que se interesaron por un retrato social verdadero. Posteriormente dieron sus primeros pasos en este movimiento directores como Pier Paolo Pasolini y Federico Fellini. Las películas neorrealistas rozaban entre la ficción y el documental  (una de sus características); también destacaba el uso de actores no profesionales para conferir más veracidad al relato; y la filmación en locaciones naturales (fuera de los sets tradicionales de estudio), lo cual era poco común para la época. Este movimiento es importante porque como el arte expresa la condición humana, los anhelos, los miedos , la alegría, la tristeza… el Cine (al ser considerado el Séptimo Arte), no se podía quedar fuera de estas temáticas. E Italia, que es un país con grandes aportaciones artísticas en la Literatura, la Pintura, la Música… también lo haría en el Cine, con el Neorrealismo.

Ahora mencionaré brevemente, algunas de las obras fundamentales del Neorrealismo Italiano:

Por el lado de Luchino Visconti encontramos “Bellísima” (1951), que cuenta la historia de una madre de clase baja, quien busca que su pequeña hija pueda obtener un papel como estrella de cine para que pueda  aspirar a una vida mejor; aunque se topará con los engaños y la corrupción presentes dentro de la industria cinematográfica. El mismo director rodó una obra tardía del Neorrealismo: “Rocco y sus hermanos” (1960), obra que por cierto inspiró posteriormente a Silvestre Stallone y Martin Scorsese para “Rocky”  y “Toro Salvaje”, respectivamente. En la película de Visconti de 1960, se habla de una familia campesina, del sur de Italia, formada por  cuatro hermanos y su “ultraconservadora y juiciosa” madre:   van al norte (específicamente a Milán), para encontrarse con el quinto hermano (Vincenzo)…  a partir de ese momento comienzan a vivir las dificultades de la clase baja. Algo interesante a destacar de Visconti es que él tenía orígenes burgueses o aristócratas y, al igual que lo hiciera Buñuel, se reveló contra ellos y se dedicó a criticar duramente ciertas cuestiones sociales. Por otro lado, está Roberto Rossellini, quien fuera el director tal vez más crudo del Neorrealismo, con su famosa Trilogía de la Guerra, conformada por “Roma ciudad abierta” (1945), “Paisa” (1946) y “Alemania año cero” (1948). La primera nos cuenta la historia de supervivencia  de unos partisanos durante los últimos días de la ocupación alemana en Roma; la segunda, es un compendio de seis historias: nos muestra acerca de la interacción de las tropas aliadas y los italianos durante la Campaña en Italia. Por último, la tercera y quizá la más desgarradora, acerca de un pequeño niño  (en la Berlín de postguerra), que tiene que hacer “de todo” para mantener a su familia debido a que es el único sostén familiar. Una frase interesante que nos dejó Rossellini  fue: “no me interesa hacer películas bonitas, quiero hacer películas útiles”.

El otro gran exponente, Vitttorio De Sica, mostraba un lado más empático, cariñoso (y hasta tierno) de los sucesos y las historias de sus personajes; no obstante, no dejaba de lado la dura crítica de la realidad de postguerra. Entre sus obras destacadas están “El limpiabotas” (1946), “Ladrón de bicicletas” (1948), “Milagro en Milán” (1951) y “Umberto D” (1952). En la primera, narra la historia de dos niños cuyo mayor sueño es comprar un caballo; para hacerlo, recurren al comercio ilegal, lo que les deparará consecuencias trágicas. En la segunda, se ve la historia de una familia de clase baja, en la que el padre recorrerá, junto a su hijo, la ciudad de Roma en busca de una bicicleta que le fue robada y que le es indispensable para su trabajo como anunciante. En la tercera, se conoce la historia de un huérfano que llega a un barrio pobre de Milán, donde con elementos del Realismo Mágico, se desatará una guerra entre pobres y ricos. Por último, en “Umberto D”, tal vez la más “dura” de las cintas de De Sica, nos encontramos ante el  retrato de un hombre de la tercera edad, enfermo y a punto de ser desalojado de su departamento,  porque la pensión le es insuficiente para pagar la renta: encima de todo, está solo (salvo la compañía de su pequeño perro: Flike).

En su etapa Neorrealista, Pier Paolo Pasolini, realizó “Mamma  Roma” (1962), donde se narra la historia de una madre con un hijo producto de la prostitución,  viéndose obligada a dejar su tierra natal, para tratar de sobrevivir en Roma; al mismo tiempo, trata de guiar a su hijo a una vida mejor, lejos del peligro y las tentaciones de “la calle”.

Por el lado de Federico Fellini, encontramos “El Jeque blanco“   (1952), “Los inútiles” (1953), “La Strada” (1954) y “Noches de Cabiria” (1957). En la cinta de 1952, nos encontramos con una recién casada, víctima de un matrimonio machista y tradicionalista, que lo único que quiere hacer es ir a conocer al protagonista de una novela fotográfica: descubrirá que los personajes de ficción no son, en la vida real, lo que aparentan ser. En “Los inútiles”, se ve la historia de un grupo de inútiles que no tienen claro qué  hacer con sus vidas. En la producción de 1954, se muestra a una mujer (con aparentes problemas psicológicos y mucha bondad), que es vendida como mercancía, como mero objeto, a un “artista” ambulante;  iniciarán un viaje deviniendo en una relación malsana. Para finalizar, en “Noches de Cabiria”, se muestra  la historia de una prostituta que si bien tiene una casa (aunque sea modesta), gracias a la prostitución;  lo que verdaderamente desea es encontrar afecto y comprensión.

Para concluir, vale señalar,  que las Películas Neorrealistas  no son fáciles de ver…  pues están pobladas de prostitutas, huérfanos, alienados, muerte, decadencia, valores fallidos o antivalores, viejos abandonados, y un largo etcétera que choca brutalmente con los “finales rosas” que el Hollywood de la época pretendía. Es evidente que las Películas Neorrealistas son fundamentales por el valor de retratar temas de importancia social, por hacernos reflexionar (aunque duela que esa era la realidad de la época y que en muchos casos aún lo sigue siendo), y por ser parte de un movimiento que engrandece la denominación de “Séptimo Arte” que el cine tiene al interesarse por la condición humana, y a través de su oscuridad, tratar de acercarnos a la luz.

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